(Música para escuchar de fondo: Cuando amas a alguien. Bryan Adams).
-Hijo.
-¿Qué pasa má?
-Nada, quería hablarte ¿molesto?
-No, pasá, estaba viendo la tele, ¿de qué querías hablar?
-¿Vos te acordás de...?
-¡Cerrá la puerta! Papá duerme.
-Bueno... ¿Vos te acordás de tu abuelo?
-¿Matías?
-Sí, el abuelo Matías. ¿Te acordás?
-Algo, ¿por qué?
-No sé, estaba pensando en la cama y me dije "¡qué injusto que Claudio no haya podido conocer más a su abuelo!" porque tenés que saber que él te quería mucho.
-Ya sé, má, me lo repetís siempre.
-Y no me voy a cansar de repetirlo, porque es verdad ¿sabes? El único tema para el abuelo eras vos, incluso cuando estaba enfermo descuidó toda su vida para seguir a tu lado y además... No, no importa, hay tanto que recordar.
-Yo lo único que recuerdo es cuando me llevaba al zoológico, ¡y la jirafa! ¡Qué asco me daba cuando sacaba la lengua para comer una galletita!, ¡y encima me baboseaba toda la mano! Porque la jirafa, no sé mamá, pero es hermosa, tiene el cuello tan grande que tenés que inclinar toda la cabeza para poder verla. Y a pesar de la lengua, es super linda.
-Sí, es verdad, pero el abuelo también te enseñó a pintar. Te sentaba sobre sus rodillas y te movía la mano, y vos eras tan inocente que creías que el dibujo realmente era tuyo.
-Y era mío, ¿o te pensás que el abuelo movía siempre mi mano? ¿Sabés que dibujé primero?
-¿Qué?
-Una jirafa. Una jirafa con el cuello enorme, repleto de manchitas y con tres patas, porque como miraba siempre su cabeza nunca supe cuántas patas tenía.
-¿Y qué más recordás?
-¿De la jirafa?
-¡No!... Del abuelo.
-¡Ahh!, no mucho... También me leía cuentos.
-Sí, sí, te acordás. ¡Qué emoción! Contá, contá, ¿qué te leía? ¿Te acordás de la fábula del lobo y las ovejas? ¿O de Pinocho? ¿O de...?
-Me acuerdo de la jirafa.
-¿De qué?
-De la jirafa. Como la dibujé con tres patas, me leyó sobre la jirafa, de un diccionario, de ese grandote que está en el dormitorio de papá. Me dijo que...
-No me importa, la jirafa no tiene importancia.
-Sí que tiene, el diccionario hablaba de "la dimensión del cuello", lo que no puedo olvidar era la comparación que hacía con una escalera, ¡una gran escalera!, y por eso siempre pensé, pienso que...
-No tenés que explicar nada.
-Ya sé. Te quiero mostrar algo. Tomá.
-¿Qué es todo esto? ¿Para qué tantos papeles?
-Desplegalos.
-¿Están pegados?... ¿Y qué es esto? ¿Un dibujo?
-No. Es una jirafa.
-¿Y? ¿Qué tiene que ver esto con el abuelo?
-Mirá el cuello.
-¿Qué pasa con el cuello? No te entiendo, Claudio, ¿qué querés decirme?
-Que la jirafa y el cuello tienen una explicación, que el cuello, la escalera, es enorme, hasta el cielo, una escalera de manchitas... y el abuelo, ahí arriba, ¿no entendés, má?, ¿no entendés?
-Sí..., creo que ahora entiendo.
-Bueno, pero no llorés, lo que ahora necesito es más papel.
Qué tierno...lindo el cuentito :)
ResponderEliminarGracias por leerme, Malina! Saludos!
ResponderEliminarLargo como cuello de jirafa ! Jaa Muy bueno Fabio !!!
ResponderEliminarGraciass Colo!
Eliminarayyyyy Dios mio, que melanco me dió...lleno de emoción!! me encantó, ahora preciso papel, para seguir escribiendo!
ResponderEliminarHermoso!!!
ResponderEliminarMe alegra que te gustara!
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